Por: Darío Lantígua.

La Dirección General de Migración, dependiente del Ministerio de Interior y Policía, es el organismo encargado de la aplicación de la ley # 285- 04 sobre migración. Por tal razón el Estado Dominicano tiene la responsabilidad de controlar la entrada, salida y permanencia de las personas extranjeras de cualquier nacionalidad.

Es importante destacar, que los países que hacen fronteras terrestres, siempre habrá tráfico de ilegales. Especialmente hacia el país que tenga más generación de empleos y de bienes y servicios. Ejemplo de esto es Los Estados Unidos con México, que hacen frontera, donde llegan a este último los centroamericanos, (Guatemala, Honduras, El Salvador, etc.), para entrar vía terrestre a los Estados Unidos.

Según las estadísticas actuales, con el plan de regularización que instauro el gobierno dominicano, fueron empadronado, 239 mil haitianos ilegales y solo 7 mil lograron completar el expediente., pues como es sabido, los haitianos, lamentablemente, por la falta de institucionalidad, la mayoría de estos, carecen de documentos.

Se estima que en el país hay más de un millón de haitianos ilegales. Aunque migración y el Ministerio de Defensa han querido negarlo.

El gobierno dominicano, como responsable de trazar la política migratoria del país, debe ser más enérgico en aplicar dicha política, el descontrol de la misma se refleja en el trasiego de personas de otros países, armas, drogas, productos comestibles, animales, como vacas sin sanear que llegan al mercado de los miércoles en el municipio de Los Almácigos, pasando los chequeos.

Este trasiego de contrabando, se ha convertido en un gran negocio lucrativo para militares, choferes y personas, que sin pensar en el daño que le hacen al país tienen esta práctica cotidiana.

Conocemos las causas de esta migración sin control que tenemos, entre ellas están la falta de empleo, escases de alimentos, mala distribución de la riqueza o del ingreso de Haití. Pero esto no justifica que República Dominicana tenga que cargar con la responsabilidad que no han asumido los gobiernos haitianos a lo largo de varias décadas.

Como dominicano, debemos ser solidarios con los hermanos haitianos, pero no en desmedro de que los recursos de los impuestos que pagamos le sean regalados al pueblo haitiano en bienes y servicios.

No quiero que me tilden de xenófobo o racista, pero como ciudadano que veo las carencias de nuestros compatriotas, pienso que es un tema que debemos enfrentar con seriedad y determinación antes que sea tarde.

Las consecuencias de la migración haitiana y venezolanos y otros ilegales son evidentes, entre las que podemos citar como más relevantes.

Consumo del presupuesto del ministerio de salud. Según la maternidad de Los Minas, el 90% de los partos son de haitianas que llegan en guaguas como si fuera un tour.

Las escuelas dominicanas están llenas de niños haitianos ilegales.

La actividad agropecuaria, la construcción, la mano de obra es haitiana.

Tenemos fuerte insalubridad del medio ambiente, por estos tener costumbres inadecuadas.

Ya los haitianos están involucrados en robos, asaltos y hechos violentos, aunque sea en minoría.

Por todo esto, es que entiendo que las autoridades competentes deben propiciar la aplicación de la ley 285- 04 sobre migración y exigir, igual que en todos los países civilizados del mundo que todo ciudadano debe tener sus documentos, como nos exigen a nosotros, sea en Venezuela, Haití, China, etc. Para poder entrar a su territorio.

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